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La historia de nuestra huerta
En nuestra casa tenemos un pequeño espacio en la parte de atrás. En principio era un terreno baldío ocupado por las zarzas, una higuera y un montón de basura, rodeado por altos cipreses. Con mucha paciencia y empeño, limpiamos y acotamos el terreno y quitamos la higuera.
Mientras iba tomando forma todo aquello no nos resistimos a plantar nuestra primera huerta; 4 tomateras.
Puedo asegurar que el primer tomate que salió de allí fue la fruta más rica que he comido en mi vida y también la que más trabajo me había costado. Pero el esfuerzo quedó justificado.
Al año siguiente ya con el terreno más preparado plantamos una huerta más “en serio”. Lo primero que hicimos fue plantar un melocotonero. Y lo pusimos donde nos pareció que quedaba bien. Ahora ese melocotonero nos condiciona el diseño del resto de la huerta. Por eso nuestro consejo es que antes de plantar nada, diseñes bien la huerta, por que luego da mucha pena cortar o arrancar.
Este año ya hicimos cosas como remover la tierra. Lo hicimos a base de layas, con el consiguiente palizón y posterior lumbalgia. Otro consejo, compra o alquila un motocultor, queda mucho mejor removida la tierra y te cansas mucho menos.
Además plantamos tomates, calabazas, pimientos, etc... Pero lo hicimos a diferentes alturas, sin calcular el recorrido del agua, ni la cantidad de ella, ni nada en realidad.
La cosecha fue desigual, y tuvimos que regar a mano cada una de las plantas. Al no haber hecho surcos (o habiéndolos hecho mal), ni pensado mucho en lo que hacíamos, el gasto de agua fue desmedido para el tamaño de la huerta.
Además empezamos a compostar nuestros residuos (otro consejo, el compostador que no sea de cualquier madera y que sea resistente) y a investigar en la forma de recoger el agua de lluvia.
El siguiente año, ya nos planteamos la huerta con un poco más de planificación. Hicimos canales para el agua, plantamos en surcos, etc. Incluso hicimos un espantapájaros.
Lamentablemente empezamos a tener problemas de inundaciones (un desagüe roto) a pesar de lo cual en la parte de la huerta que quedó más libre de agua pestilente se dio una pequeña cosecha de tomates.
Este mismo año hicimos semilleros y plantamos de nuestras propias semillas, además. En cuanto a los semilleros, somos partidarios de plantar nuestras propias semillas siempre que se pueda. Pero si no se puede tampoco hay que hacer ascos a comprar la planta ya crecida.
Por fin y después de haber hecho un aprendizaje “a la tremenda” hicimos una planificación de la huerta haciendo bancales, surcos, plantando como es debido y además instalamos nuestro primer riego por goteo. De esta experiencia a surgido esta web que esperamos os ayude disfrutar de vuestra huerta al máximo aprovechando los recursos que la tecnología nos ofrece para ello.